SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña

La verdad es que no esperaba nada nuevo o algo que me sorprendiera de la película en torno a la vida de una leyenda llamada Freddie Mercury. Aguardé verla hasta el día de mi onomástico, el pasado martes 20 de noviembre, y lo que presencié al lado de mi amada Chrissie Hynde del altiplano mexiquense, me dejó grato sabor de boca, porque lo que se muestra en la pantalla grande es tan sólo un buen souvenir visual de un grupo de rock de la talla de Queen, con el pretexto de contar la vida y obra de una estrella del tamaño del que naciera con el nombre de Farrokh Bulsara, el 5 de septiembre de 1946, en lo que hoy se llama Tanzania, pero que en aquellos años era Stone Town, Zanzíbar, África, con nacionalidad inglesa.

Para todo buen seguidor de Queen, quien sin duda tiene o tuvo todos los discos en vinil y luego en otros formatos como el disco compacto, el nuevo filme sólo abona a incrementar el gusto por una de las voces más privilegiadas del mundo musical rockero y de los vanguardistas cantantes de ópera. Lo mejor de todo es que hay una cuidada selección musical que trata de abarcar lo mejor de la carrera del cantante, compositor, pianista y líder de Queen durante los 45 años que vivió de manera intensa, con todos los excesos propios de la época en la que “Sexo, drogas y rock and roll” (en especial, la champaña con cocaína en fiestas con lo más exuberante del medio artístico del llamado Primer Mundo, aderezadas con personajes kitch circenses y todo lo freak out existente) era la principal consigna, y todo eso se deja entrever en la cinta de Bryan Singer, haciéndola por momentos muy conservadora, pero como va dirigida a todo público, tuvieron a bien quitar, u omitir esas escenas y asegurar taquilla y la aceptación masiva.

Entre el nutrido repertorio de Queen que gusta a este “Servibar y Amigo”, “Dandy pero Punk”, y que está en la banda sonora de la película “Bohemian Rhapsody: la historia de Freddie Mercury”, está la rola “Who Wants To Live Forever”, misma que a continuación comparto porque es una de las nodales en la historia en la que participan Rami Malek (quien interpreta de manera cabal a Freddie Mercury); Ben Hardy (en el papel del baterista Roger Taylor); Joseph Mazzello (haciéndola del bajista John Deacon) y Gwilym Lee (personificando al maestro seis cuerdas Brian May), todos ellos producidos por Bryan Singer, Robert De Niro, Graham King y Jim Beach (quien fue manager de Queen), entre otros.

[“¿Quién quiere vivir para siempre?”]: “No hay tiempos para nosotros/ No hay lugar para nosotros/ ¿Qué es esto que construyen nuestros sueños?/ Y aún se escapa de nosotros./ ¿Quién quiere vivir para siempre?/ ¿Quién quiere vivir para siempre?/ No hay oportunidad para nosotros/ Esta todo decidido por nosotros/ El mundo tiene solo un dulce momento/ Separado para nosotros./ ¿Quién quiere vivir para siempre?/ ¿Quién quiere vivir para siempre?/ ¿Quién se atreve a amar por siempre?/ ¿Cuándo el amor debe morir?/ Pero tocas mis lágrimas con tus labios/ Tocas mi mundo con la punta de tus dedos/ Y podemos tenerlo para siempre/ Y podemos amarnos para siempre/ Para siempre es nuestro presente/ ¿Quién quiere vivir para siempre?/ ¿Quién quiere vivir para siempre?/ Para siempre es nuestro presente/ De todas formas, ¿quién espera para siempre?”.

La película británica estadounidense del director Bryan Singer, quien fue despedido por los productores de la 20th Century Fox, para darle el cargo final a Dexter Fletcher, es una biografía fílmica sobre el líder, compositor y cantante de la banda inglesa Queen, Freddie Mercury, en la que cuidaron todos los detalles para mostrarnos a una estrella de rock demasiado dulce, extremadamente sensible y con formas y procederes muy sofisticados (hasta en sus relaciones interpersonales). No reflejan para nada otros estados de ánimos catárticos para un ente creativo tan complejo como era Mercury. La película se sustenta mucho en las relaciones de familia, las broncas con su padre por su condición bisexual, andrógina y de actividades extra artísticas, como el apoyo gestado de su hermana y madre para con su fama y éxito.

Cuando escuché a varios conocidos sus comentarios sobre la película “Bohemian Rhapsody: la historia de Freddie Mercury”, estrenada hace poco menos de un mes a nivel internacional, en la que no la bajan de drama melodramático con buena selección musical para someter a las masas ultra aligeradas que no conocieron, ni entienden, mucho menos comprenden, la vida de una de las figuras nodales del rock a nivel mundial, en ese instante pensé era posible asumir una postura así ante una película comercial con la intención de hacer dinero a costillas del homenajeado muerto por VIH/Sida, el 24 de noviembre de 1991, es decir, a una horas de cumplirse 27 años de su partida.

Entre las cosas más sobresalientes del filme está el concierto de poco menos de media hora de Queen en el festival contra la hambruna en África, Live Aid (1985), el que organizara el jefe de jefes y candidato al Nobel de la Paz, Bob Geldof (por si no lo recuerdan él es Pink, el personaje central de la película “The Wall” sobre la banda inglesa de rock progresivo, Pink Floyd). Ahí disgusta a muchos los vasos llenos de varias bebidas energéticas, alcohol controlado y medicamentos con la marca de una refresquera de agua negra que consumía Mercury durante el concierto, porque para entonces ya estaba contagiado de VIH/ Sida y debía seguir una dieta y consumos controlados. Tuve que recurrir a mis viejos DVD’s para constatar que en efecto esos vasos sí le pertenecen a la marca patrocinadora. ¡Ni hablar!

También fue agradable recordar los vaivenes que tiene Queen con el ejecutivo de la disquera EMI, Ray Foster (caracterizado por el comediante Mike Myers) para grabar el tema que da título a la película. Otro de los aspectos que son necesarios en esta obra del séptimo arte es el proceso de grabación del disco en cuestión en una granja totalmente alejados de distracciones, en la que el himno del grupo tuvo a bien grabarse bajo condiciones muy diferentes a las formas en las que se trabajaba un disco de larga duración. Muchas de esas sesiones están presentadas en la película como si fuera algo más, pero en realidad lo son todo, de ahí todo despega.

Incluso hay tratados sobre ese proceso de grabación y hay muchísimos estudios de análisis del contenido de la letra de “Rapsodia Bohemia”. Decenas de estudiosos de la gramática, de la composición musical, de la semántica, de la semiología y la semiótica, le han entrado para saber a ciencia cierta qué es lo que quiso decir Freddie Mercury. Con el paso de los años, aprendimos que no importa lo que dijo, sino lo que uno interpreta de la canción.

A continuación van de regalo tres rolas que son fundamentales para entender las aportaciones a la música de parte de Queen y su líder Freddie Mercury. Antes de despedir esta entrega, agradezco infinitamente todos y cada uno de los regalos que mis seres queridos y amados, tuvieron a bien darme con motivo de mis 48 vueltas al Sol. También agradezco a todos mis tutores que estuvieron muy cerca de mi crecimiento musical, entre ellos, ese inolvidable concierto de Queen en Puebla en 1981, el que fue parteaguas en mi proceso de formación, muy a pesar de los manotazos de mi señor padre por pensar que sería gay al decir: “¡Yo de grande quiero ser como Freddie Mercury!”. Todo ha valido la pena. Vayan a ver esta película con la persona indicada y sin pensar más que pasar muy buenos 134 minutos invertidos. ¡Muchas gracias! ¡Salud!

I

[“En la falda de los dioses… revisada”]: “Es tan fácil, pero no puedo hacerlo/ Tan arriesgado, pero debo probarlo/ Tan gracioso, no hay nada de qué reírse/ Mi dinero, es de lo único que quieres hablar/ Puedo ver lo que quieres que sea/ Pero no soy ningún tonto./ Está en la falda de los dioses/ Wo wo la la la/ Puedo ver lo que quieres que sea/ Pero no soy ningún tonto./ No hay principio/ No hay final/ No tiene sentido que siga fingiendo/ Créeme, la vida continúa y continúa y continúa/ Perdóname cuando te pregunto a dónde pertenezco/ Tú dices (Puedes hacerlo, puedes hacerlo) No (puedes hacerlo). Puedes irte y dejarme libre/ Pero eso no es cierto…”.

II

[“Quiero ser libre”]: “Quiero ser libre/ Quiero ser libre/ Quiero ser libre de tus mentiras./ Estás tan satisfecho de ti misma,/ que no te necesito./ Tengo que liberarme,/ Dios lo sabe,/ Dios lo sabe,/ Que quiero ser libre./ Me he enamorado,/ Me he enamorado por primera vez./ Y esta vez/ Sé que es real./ Me he enamorado, ¡sí!/ Dios lo sabe,/ Dios lo sabe/ Que me he enamorado…”.

III

[“Rapsodia Bohemia”]: “¿Es esto la vida real?/ ¿Es sólo fantasía?/ Atrapado en un corrimiento de tierras,/ Sin escape de la realidad,/ Abres los ojos,/ Miras a los cielos y ves,/ Sólo soy un pobre chico,/ No necesito compasión,/ Porque tan fácil como vengo me voy/ No muy alto, no muy bajo,/ De todas formas el viento sopla,/ No es algo que realmente importe, a mí./ Mamá, acabo de matar a un hombre,/ Le puse una pistola en la cabeza,/ Apreté el gatillo, ahora está muerto./ Mamá, la vida acababa de empezar,/ Pero ahora me he vuelto loco y la he tirado a la basura./ Mamá, no quise hacerte llorar,/ Si no estoy de vuelta mañana a estas horas,/ Continúa, continúa como si nada importara./ Demasiado tarde, mi hora ha llegado,/ Manda escalofríos por mi espalda,/ El cuerpo duele todo el tiempo./ Adiós a todos, tengo que irme,/ Dejarlos a todos atrás y afrontar la verdad./ Mamá –desearía no haber nacido nunca./ Veo una pequeña silueta de un hombre,/ Scaramouche, Scaramouche, montarás un Fandango (lío)?/ Rayos y centellas, me asustan mucho, mucho./ –Galileo –Galileo/ –Galileo –Galileo/ Galileo, Figaro, “El Magnifico”./ Sólo soy un pobre chico y nadie me quiere,/ Es sólo un pobre chico de una familia pobre,/ Perdona su vida de esta monstruosidad/ Lo que viene fácil, fácil se va, ¿me dejarás irme?/ ¡Bismillah! (es el nombre de Dios en árabe)/ No, no te dejaremos marchar. –Déjenlo ir/ ¡Bismillah!/ No, no te dejaremos marchar. –Déjenlo ir/ ¡Bismillah!/ No, no te dejaremos marchar. –Déjenme ir/ No te dejaremos marchar. –Déjenme ir/ ¡Ah, no, no, no, no, no, no, no!/ –Oh madre mía, madre mía. –Madre mía, déjame marchar/ Belcebú tiene un diablo puesto aparte para mí, para mí./ Así que crees que puedes machacarme y escupirme en el ojo/ Así que crees que puedes quererme y dejarme morir,/ Oh, nena, no puedes hacerme esto a mí nena,/ Sólo tengo que salir, sólo tengo que salir directo de aquí./ En realidad nada importa,/ Cualquiera puede verlo,/ En realidad nada importa,/ En realidad nada importa,/ De todas formas, el viento sopla”.

Trailer de la película:

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