SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña/Foto David Blñs

Para el cantante líder de Café Tacuva, Rubén Albarrán, Hoppo!, su proyecto musical alterno a la banda que lo dio a conocer en México y allende las fronteras, no es un grupo, ni una marca, ni un producto comercial, sino una especie de instantáneas, placas, fotografías sonoras. ¡Ándale pues!

El cantante en su faceta de “chamán-curandero-activista ecológico de una generación inexistente”, dijo durante su concierto de la noche del jueves 25 de octubre en la Alhóndiga de Granaditas, dentro del XLVI Festival Internacional Cervantino, que no se reúne con el baterista Carlos Icaza (otrora integrante de la banda surf  Los Ezquisitos); el sitarista y flautista Rodrigo “El Chino” Aros; el seis cuerdas Juan Pablo Villanueva y el bajista Giancarlo Valdebenito (integrante de la banda de música popular chilena Los Celestinos), para crear un grupo musical como tal, sino para convivir y ofrecer a la gente la oportunidad de reencontrarse consigo mismo en masa, pensar en la naturaleza, salvar al prójimo, ayudar a los migrantes (porque todos lo somos, o mejor dicho, somos neonómadas) y para en conjunto, mejorar las condiciones infrahumanas que se viven en la actualidad. ¡Órale! ¡Cámara!

Como si se tratase de un pasón cannábico con ayahuasca y mezcal, a Rubén Albarrán le creo sólo la mitad, porque si no se tratase de un producto terminado con todo y un disco de 45 RPM a cuestas y en puerta más grabaciones y conciertos, cobrando muy buena pasta para ser el estelar de esa noche en el #Cervantino2018 y en varios lugares más, entonces, su “activismo solidario” se queda en palabras que se lleva el viento, pero con los bolsillos llenos de billetes verdes.

Sin ser mala leche y valorando lo que ofrecen musicalmente hablando, Hoppo! es un producto digno de escucharse sin el falso choro del mexicano cantante. Los camaradas chilenos hacen lo suyo muy bien sin alharaca y convenciendo a la raza que se dio cita en el foro cultural gratuito a cielo abierto (con todo y bella luna) más importante de la “Fiesta del Espíritu” en Guanajuato.

Hoppo! (“Vamos” en lengua Dakota) recoge y vigoriza toda la música popular latinoamericana, dándole un sello propio y contemporizando la razón de ser y esencia de todos nuestros grandes compositores, desde Violeta Parra hasta Mercedes Sosa, pasando Víctor Jara y la universalidad del cóndor y el águila real.

¡Salud!

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