SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS
Félix Morriña

¿Te das cuenta que no eres dueño de tu tiempo? 

Hasta antes de la pandemia por el COVID-19 en el mundo: ¿cuántas veces te diste cuenta que tu tiempo no era tuyo, sino del Sistema macroeconómico ordinario, sometido al trabajo cotidiano, a las horas extras, derivadas de una sobre explotación laboral en pro de un aparente mayor beneficio social e individual? Nunca nos enseñaron a administrar, como ahorrar en este país de sobrevivencia, hijos del llamado Tercer Mundo, o país en vías de desarrollo, en el que esos conceptos otrora viables y creíbles, hoy carecen de completo sentido para las masas, enclaustradas psicológica y físicamente, confundidas, y algunas veces, con miedo a perderlo todo.

Concéntrate en el Tiempo, tu tiempo, es importante que sea tu tiempo, a tiempo, en el tiempo espacio que te corresponde; no en el tiempo impuesto por el Sistema económico laboral; no en el tiempo del colegio, no en el tiempo de la academia, no en las horas nalga tras una computadora o dispositivo portátil; sino, en el tiempo de aprendizaje, del conocimiento ejercido y aprendido con base a la experiencia de vivir. ¡Vive tu tiempo! ¡Tienes Derecho al Tiempo, tu tiempo!

No vivas con base en las horas del día, no digas las 24 horas, porque no mejor día y noche. Siente y vive lo mejor que puedas tus horarios internos, los carnales, los psicológicos y mentales. Siente el tiempo de los cambios naturales del día, como de la noche, disfruta lo extremoso de los climas y su convulsivo temperamento. Aprende el tiempo del día y noche a través de tu propio tiempo. Asume los amaneceres, como los atardeceres, en día y noche, sin el dictatorial reloj en la mano; sin saber sobre las horas con su segundero marcando el paso de tu ser interior, afectando la paz interior.

Este ejercicio es salubre todo el tiempo, máxime cuando tienes que reiniciarte, reinventarte y aceptar el paso del tiempo, como lo diría Pink Floyd en su rola “Time”: “Haciendo tic tac con los momentos que componen un día monótono/ Desperdicias y consumes las horas de un modo desconsiderado/ Dando vueltas en un pedazo de tierra de tu ciudad/ Esperando por alguien o algo que te muestre el camino./ Cansado de tumbarte bajo el sol/ Quedándote en casa mirando la lluvia/ Eres joven y la vida es larga y/ Hay que matar al tiempo/ Y luego te das cuenta un día de que tienes/ 10 años detrás de ti./ Nadie te dijo cuándo correr,/ Llegaste tarde al disparo de salida./ Y tú/ Corres y corres para alcanzar al sol, pero se está poniendo/ Y girando de manera veloz para de nuevo elevarse por detrás de ti./ El sol es el mismo de modo relativo, pero tú eres más viejo/ Con aliento más corto y un día más cerca de la muerte…”.

La historia de esta obra magistral se remonta a 1973, siendo la cuarta rola del disco “The Dark Side of The Moon” del cuarteto inglés Pink Floyd, editado en ese año en vinilo. Todos la recuerdan por la apertura de múltiples alarmas de relojes “in crescendo”, en la que Roger Waters canta sobre el paso del tiempo, ese que puede darse el lujo de pasar, mientras que la humanidad no se da cuenta de ello hasta que es demasiado tarde.                       

“Pasé una gran parte de mi vida, hasta los 28 años, esperando que mi vida comenzara. Pensé en un cierto punto, me convertiría de un capullo en una mariposa, que mi verdadera vida podría empezar. Si tuviera que vivir de nuevo esa etapa de mi vida, preferiría vivir el lapso entre los 18 y 28 años, sabiendo que sería así, que nada ocurriría repentinamente, que el tiempo pasa, que eres lo que eres, y que haces lo que haces”, señaló el cantante, compositor, líder y guitarrista Roger Waters, antes de la salida al mercado discográfico de “The Dark Side of The Moon”, uno de los mejores discos del mundo que debe estar en la fonoteca de todo respetable melómano.

Recuerda querido seguidor de los #SilenciosEstereofonicos de su #ServibaryAmigo #DandyperoPunk #ElCinicoMayor, tienes Derecho al Tiempo, tu tiempo es el que vale, el que importa, no el valor que la sociedad le haya asignado. No estés en la lista de “prioridades del Sistema”, porque no hay en este tiempo dichas prioridades, lo que hay es confusión y miedo, conveniente para ese Sistema.

El tiempo en la vida, no se trata de prepararse para lo que viene, sino de tomar el control de tu destino. No olvides: ¡Nos buscamos, nos vemos, nos escuchamos, nos entendemos!

Pink Floyd, “Time”:

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