SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña

Llegaron los días lluviosos al altiplano mexiquense, a dos mil 600 metros sobre el nivel del mar. Las granizadas aumentan la soledad en las solitarias e inundadas calles del #PuebloMagico de Metepec (Cerro de los Magueyes). Ríos de agua limpian el tradicional y colorido pueblo con encanto y se desprende el olor a tierra húmeda, a barro, a las pocas casas de adobe existentes en estas latitudes. El agua toma otro sentido si la ves pasar frente tuyo desde la ventana de tu casa, lleva otro ritmo, otra música de la naturaleza que deberás aprender ver y escuchar como lo hacían antaño tus abuelos de callada manera.

En estos tiempos aciagos, recomiendo escribir cartas a mano, sirve que analizan su caligrafía y si practican un rato cada día, por lo menos ejercitan otros dedos más allá de los que usan para los dispositivos móviles. Cuando se escriben a mano las cartas a seres queridos, o con los seres con los que debas entenderte, se ejercita, no solo la mano completa, sino la memoria, el recuerdo, la añoranza, el deseo y se fortalecen los lazos comunicantes, se sanan sentimientos, se destilan emociones y reaprendes, algo que dejaste de hacer. Es buen momento para retomarlo, y si no lo sabes hacer, pide ayuda a alguien que sepa de lo que te estoy hablando.

Escríbete una carta, háblate en primera persona leyendo tu propio escrito, analízate, porque verás y sentirás lo que te hace falta por hacer, tanto para ti como para tu comunidad, entorno social y a los que te debes. Acuérdate que el tiempo de entrega de las cartas era muy largo, casi de un mes para llegar a su destino, entonces, debes entender y comprender cómo eran esos tiempos del ser humano en el siglo XX, para que al retomarlos, te sea mucho más leve la carga, la espera y la ansiedad, hasta esperar otro tiempo de acción.

En estos días es fácil pasar de un estado anímico a otro, hay que pasar del divertido y sesudo análisis al estado de conciencia individual y social. Asume que todo lo que hoy conoces pronto tendrá un sentido diferente cuando este largo momento pase. No te preocupes, ocúpate. No dejes de seguir los protocolos hasta que se anuncien otras medidas. Hay que aceptar estos cambios, porque seremos otra humanidad después de esta pandemia, porque la economía será otra cosa muy diferente. La forma en cómo vamos a concebir la muerte, también será diferente.

Por eso es importante reflexionar con calma. Es buen momento. No hay nada mejor que una carta escrita a mano para concretar esa reflexión y análisis. No se asusten ni molesten si no pueden a la primera, ni a la segunda, más si se trata de una carta a alguien con el que tienen mayor bronca psicoemocional: ¡uno mismo!

Y como dijera el maestro argentino Pedro Aznar en su bella canción ‘Nocturno suburbano’, incluida en el disco “Quebrado” (Fonarte Latino, 2008): “… Nunca escribas cartas a quien no te corresponda/ No mires eclipses sin dormir/ Nunca batas claras viendo tele que se cortan/ No bajes cordones en patín/ No aceptes regalos de un extraño que es deshonra/ No dejes un gracias sin decir…”.

Pedro Aznar, “Nocturno suburbano”:

También recomiendo de manera amplia, el poema musicalizado “Una carta olvidada en el bolsillo” del poeta argentino Pedro Salvador Ale, quien nos muestra en su poema leído por él mismo para el primer disco (hay otro más por ahí muy bueno) que recopila una parte importante de su obra poética, la historia del exilio argentino en México a través de una carta, esa lírica bella forma de expresión y comunicación tan antigua como la escritura, el pensamiento, la poesía, el amor y la humanidad.

Pedro Salvador Ale, “Una carta olvidada en el bolsillo”:

http://www.soundclick.com/artist/default.cfm?bandID=834316

¡Nos buscamos, nos vemos, nos escuchamos, nos entendemos!

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