• «La conquista del espacio” es el disco 23 de rosarino
  • «Mi alma es una casa donde vive el amor»: Fito

Por Emilio Albarrán

Tras tres años después de haber lanzado su último disco La Ciudad Liberada, en 2017, y después de una exitosa gira por América y Europa, el rosarino Fito Páez regresa con una nueva placa, de nueve canciones, titulada La Conquista del Espacio.

Como primer vistazo, el argentino lanzó el sencillo Resucitar, segundo tema en el álbum, cuyo sonido nos regresa a la magia pura de The Beatles, aderezado con arreglos sublimes y una letra que delata un viaje íntimo hacia el interior para lograr funcionar en cuestiones de pareja y complicidad.

Con un sonido variado y nuevos temas que seguramente se convertirán en himnos en los recitales, Páez explora rumbos bastante interesantes para su música y su lírica con varios temas en común: la injusticia universal, el amor en esencia y la búsqueda de uno mismo.

Como la apertura del disco, La Conquista del Espacio se muestra como un tema épico, acompañado de las voces de artistas de la nueva música latinoamericana, tales como Juanes, Mateo Sujatovich (de Conociendo Rusia), María Campos y Franco Saglietti (de Francisca y Los Exploradores), dibujando una canción que busca el reconocimiento propio.

Seguido por Las Cosas Que Me Hacen Bien, se devela como una melodía que denuncia una Argentina actual que se siente como hace cinco décadas, mostrando que los arquitectos de nuestra propia destrucción somos nosotros mismos.

Pasamos por La Canción de las Bestias que, si bien, al principio nos hace sentir en los arpegios de Dust in the wind, de Kansas, pronto el tono de la balada se muestra como una descripción en primera persona de lo complicado que es, en nuestros días, intentar arreglar un mundo donde todos tienen la razón.

Con un par de colaboraciones bastante inesperadas, pero muy bien logradas, llegamos a Gente en la calle, canción que Páez interpreta junto a la artista pop Lali (con una unión de voces de lo más increíble), entregándonos un tema que platica una situación ya muy tocada por Fito: el tomar conciencia acerca de la gente que tiene que vivir en refugios, gente sin hogar, gente sola en el viaje.

La siguiente colaboración se da con el grupo de cumbia villera Mala Fama, interpretando Ey You!, un tema bastante rítmico que denuncia la violencia a la mujer, empoderando al género, buscando terminar con bestias equiláteras, almas mulas y cría cuervos.

Sigue un rock eufórico: Nadie es de Nadie, canción que libera una música enérgica, orquestada magistralmente, con una letra que nos muestra que, a día de hoy, la libertad está dentro de nosotros, sin dependencia, completamente nuestros.

El penúltimo tema del álbum, Maelström, se basa en el relato Un descenso al Maelström de Edgar Allan Poe, que habla sobre el gran remolino del mismo nombre, ubicado al sur de Noruega; sin embargo, Páez lo cuenta nuevamente en primera persona, mostrando el final de un viaje, dejando atrás todo lo que aqueje, surcando el infinito y abrazando una inmensa libertad.

El disco cierra maravillosamente con Todo se olvida, canción que nos pone ante un artista al desnudo, de alma rebelde, lleno de amor y felicidad, hijo de su barrio natal y las luces de su ciudad, un músico que se define como él mismo lo canta: Yo agito delirios, conquisto planetas, tengo la rabia intacta  y sigo cantando, abrazado a la música.

En síntesis, Fito Páez nos ha mostrado con este disco que, tras 41 años de carrera, sigue sorprendiéndonos con su búsqueda interna en la música, estando a la vanguardia, haciéndonos vibrar como siempre lo ha hecho, dejándonos en esta ocasión casi una decena de canciones que escucharemos siempre, o al menos hoy, mañana y ayer.

Facebook: Emilio Albarrán

Twitter: @Emilio Albarran2

Instagram: emilioalbarran53100

Correo: emilioalbarran53100@gmail.com