Rock Army

Daniel Monroy

Como ya se ha dicho, los festivales musicales han tomado fuerza en los últimos años y se han caracterizado principalmente por el tipo de música, desde electrónica (ECD), iberoamericana (Vive latino), internacional (Corona Capital) y el fin de semana pasado tocó el turno para el metal (Hell & Heaven).

Los pasados 4 y 5 de mayo se realizó dicho festival en la curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, en la que más de 100 mil personas fueron testigos de las presentaciones de míticas bandas como Scorpions, Judas Priest, Megadeth, Deep Purple, Tenacious D, Mastodon, Ozzy Osburne, entre otros.

Y como nosotros hablamos de Rock en todas sus posibilidades, el metal quizá es una de las transformaciones musicales más consumidas desde los 80 hasta la fecha, aunque no está de más decir que en este festival se observaron dos características: la primera es la cantidad de gente que iba vestida de negro y la segunda, que esta gente superaba en su mayoría los 35 años.

Claramente el metal no es para todos y no podríamos afirmar que sea un género musical que las nuevas generaciones lo escuchen más que otras posibilidades, pero si podemos afirmar que sus fans son leales y se entregan a las bandas que siguen, sin queja alguna, como si ellos fueran los mismos integrantes de esas agrupaciones.

También hubo presencia de bandas mexicanas, entre las que destacó el metal progresivo de Ágora, además de la legendaria banda Resorte, cuyos integrantes abarrotaron el escenario y demostraron que aún tienen mucho que dar en la escena musical.

Hubo otras bandas que dieron cátedra en su ejecución y no necesariamente fueron las headliner, a pesar de que no están lejos de serlo; The Darkness, Mastodon o Tenacious D  destacaron entre el público por dar poderosos acordes, con hits que todos corearon a pesar de la intensa lluvia que se dejó caer en la Ciudad de México.

Pero no podemos dejar de mencionar las impactantes presentaciones que dieron Megadeth, Ozzy Osbourne, Scorpions, Deep Purple y Judas Priest, apenas alcanzan las palabras para poder describirlo, no solo porque fueron grandes conciertos , sino por la cantidad de lágrimas que provocaron en decenas de personas. La pleitesía es porque son bandas que han acompañado en su crecimiento a generaciones enteras, que siguen siendo escuchadas, se les rinde tributo y que quizá no volveremos a ver en nuestro país.

Un gran festival, de clase mundial, con muy buena organización y con un público dedicado y ordenado, que no obstante la lluvia se mantuvo unido, como una sola familia, con respeto y armonía en todo momento.

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