SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña

No sabía por dónde empezar, hasta decidir finalmente anunciar los tres conciertos más importantes del momento: el de Ten Years After, la noche del viernes 30 de agosto, en el Teatro Ferrocarrilero de Tlatelolco, en donde abrirá la legendaria banda mexicana Nahual, la cual se reunió casi ex profeso para esta ocasión especial; el de The Cure, la noche del martes 8 de octubre en el Foro Sol y el de The Sisters of Mercy, la velada del 16 de noviembre en el Circo Volador.

Pedí prestada la visión femenina de mi entorno inmediato, el de las féminas que tienen que ver con mi vida y con mi rehabilitación y reconstrucción integral, para analizar cada concierto aquí abordado.

Si la salud me lo permite y el estado anímico me da, estaré en The Cure y The Sisters of Mercy en la “megalópolis defeña”, pero si no los veo no pasa nada, porque he tenido la fortuna de apreciarlos en vivo hace años en sus mejores momentos.

A quien de plano no podré ver es a la legendaria banda inglesa de blues y rock pesado, Ten Years After, porque aún no estoy en posibilidad de hacer viaje por carretera. Además, no me pierdo de nada, si ya no está el cantante y guitarrista Alvin Lee, muerto en el 2013 y el bajista Leo Lyons anda en otro cosmos. No me interesa ver a sólo dos integrantes originales, el baterista Ric Lee y el tecladista Chick Churchill. Los refuerzan en esta gira, el guitarrista y cantante Marcus Bonfanti, que ha ganado el premio British Blues Award como mejor compositor, y el bajista Colin Hodgkinson, colaborador de WhiteSnake, Mick Jagger y Jon Lord.

En el caso de The Cure, ya nada queda de aquel artístico ente seductor del mundo de la oscuridad, Robert Smith, que nos llevaba de paseo al inframundo con las dosis adecuadas de valium. ¡The Cure nos llevaba más allá del mundo terrena!
Para alguien que ha visto a The Cure desde su primera visita a México, en 1991 en Monterrey, si la memoria no me falla, época cuando se veía muy bien el líder, guitarrista y compositor de las letras más sui generis de la fascinación por la oscuridad, la decadencia y el desencanto, acudir a la cita del 8 de octubre en el Foro Sol, sólo valdría la pena si la atmósfera de las 60 mil almas que alberga el espacio de conciertos masivos, garantizan toquen rolas nodales del “Pornography” (1982) y “Desintegration” (1989), los mejores discos del grupo para melómanos de vieja guardia. ¡Dicen que eso sucederá, luego entonces, iremos, si la salud lo permite!

Cierto es que hace mucho que la banda inglesa más popular del rock dark-gótico no me dice nada, por lo que me llama poderosamente la atención la euforia por ir al concierto de expertos, amantes de la nostalgia y toda una generación que vivió intensamente la época, como de nuevos seguidores de la banda británica, otrora leyenda y guía sonora de miles de sesudos analistas del gótico dark de los años 80 y 90 del siglo pasado y de melómanos exigentes. ¡En fin, si hay condiciones allá nos vemos!

Tampoco me da mucho pesar si no veo a los ingleses de The Sisters of Mercy, banda liderada por el enigmático cantante y fundador Andrew Eldritch. Cuando vi hace años a The Sisters of Mercy quedé satisfecho, pero si hay posibilidades por supuesto que iré a bailar y cantar con dramatismo dark-gótico las piezas “Lucretia my Reflection”, “This Corrosion”, “Dominion/ Mother Russia” y “Marian”, entre otras.

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