SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña

La velada del último viernes de junio fue redonda por completo, inolvidable si nos ponemos nostálgicos, porque hacía mucho tiempo que no presenciaba un concierto de rock mexicano con gran calidad desde las primeras filas del Palacio de los Deportes, donde el audio, la iluminación, el desempeño escénico, la bien cuidada y estudiada escenografía y los cambios de vestuario de Fobia, fueron más que excelentes en esta celebración de 30 años de trayectoria, en la que el título de la gira “Pastel”, tienen lógica y conjuntos para todo aquel que ocupó un lugar dentro de los 20 mil asistentes que nos dimos cita y que conocemos la historia del grupo.

No hubo telonero, no hubo necesidad, porque se trataba de una fiesta única para Fobia, ya que era la primera vez que se presentaban solos en el Palacio de los Deportes; era la primera vez que tocaban como estelares en el histórico coloso que alberga los más granado del rock mundial y por espacio de más dos horas y media, olvidamos el tiempo, gracias a que el grupo se subió a la motocicleta para arrancarse y no parar rolas tras rola, hasta dejarnos exhaustos.

No recuerdo la última vez que vi en directo a la banda integrada por el cantante y guitarrista Leonardo de Lozanne; el tecladista Iñaki Vázquez; el guitarrista y compositor Paco Huidobro; el baterista Jay de la Cueva y el bajista Javier “¡Chá!” Ramírez, pero algo que sí tengo presente es el nivel con el que los rememoro, con buen sabor de boca, pero el concierto del viernes pasado no tiene calificativos, ya que superó toda expectativa.

Esta vez mi compañía fueron casi 20 mil cómplices, un gran porcentaje de éstos no los ves todos los días con facilidad, porque pertenecen a ese extracto social que no viaja en Metro, ni en transporte público y no van a escuelas de gobierno. Esto no significa que Fobia sea clasista, pero sus seguidores son muy nice, poperos, gente bien, adultos contemporáneos acomodados con gustos exquisitos. ¡A la hora de cantar, todos se unificaron!

“Dios bendiga los gusanos/ Que se han de comer mis ojos/ Que me limpiarán las mueles/ Cuando ya no pueda hablarte./ Dios bendiga a los gusanos/ Que sabrán lo que siento/ Porque me verán por dentro/ Y verán mi corazón…”.

Para quien tuvo oportunidad de vivir intensamente la música de Fobia, sabe que el primer disco homónimo es el mejor, pero nadie puso resistencia a la hora de escuchar el intenso set list que nos prepararon, en el que incluyeron todos sus discos: “Rosa Venus” (2005), “Mundo feliz” (1991), “Leche” (1993), “Amor chiquito” (1995), “Fobia On Ice” (en vivo, 1997), el recopilatorio “Wow 87-04” (2004), “XX” (en vivo 2007) y “Destruye hogares” (2012).

Fobia inició con ‘El Diablo’, ‘Dos corazones’, ‘Dios bendiga a los gusanos’, ‘Plástico’ y ‘Camila’, en ese momento el personal de seguridad me llevaban junto a mi compañera de viaje hasta mi sitio ideal para empezar a desgañitarme con ‘La iguana’, ‘200 sábados’, ‘Sin querer’, ‘Mundo feliz’, ‘Pudriendo’, ‘Puedo rascarme solo’, ‘Miel del escorpión’, ‘Fiebre’ y ‘Pepinillo marino’, rolas con las que el impacto audiovisual extasiaba al respetable. Siguieron ‘Caminitos hacia el cosmos’, ‘Cumpleaños’, ‘El microbito’, ‘Rosa venus’, ‘No eres yo’, ‘Crucifijo’, ‘Muy maniaco de mi parte’, ‘Descontrol’ y ‘Revolución sin manos’, con lo cual Fobia daba por terminada la primera parte del concierto.

El primer encore fue cubierto por ‘Regrésame a Júpiter’, ‘Sacúdeme’, ‘Hipnotízame’ y ‘Vivo’, para después terminar el show con el segundo encore ‘Brincas’, ‘Veneno vil’ y ‘Hoy tengo miedo’. La sesión fotográfica del grupo al cierre fue espectacular, teniendo como fondo al público que será parte del vídeo de los 30 años de Fobia, tres décadas de hacer buen rock pop mexicano. Ojalá que haya grupo para rato, porque sería una lástima que todo quedara en este conciertazo. ¡Hasta la próxima!

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