Por Michele Valle

Toluca está a 60 minutos de la CDMX, sí, una de las ciudades con más museos en el mundo, la más poblada después de Tokio y para muchos uno de los principales sitos financieros y culturales.

Ser vecinos no es cosa fácil, aunque en realidad tampoco representa competencia, y es que el Estado de México y su capital industrializada también nos ofrecen opciones para pasar un buen rato.

¿Los amantes de la cultura y el arte del Estado de México aspiramos al ambiente cosmopolita de la CDMX?, sí, ese ambiente que te absorbe, que te invita a tomarte un buen trago, a media luz, con buena plática y mejor compañía. Y es que el arte y la cultura son eso que está todo el tiempo entre nosotros, es eso que se gesta en el lenguaje, en el soundtrack de tu coche, en tu playlist de fin de semana, en el libro que dejaste a medias y en la plática de todos los días.

El cuestionamiento es difícil de responder, sobre todo cuando los millennials representamos un porcentaje importante y nuestra influencia es cada vez más clara en el mundo del arte y la cultura a nivel local, nacional e internacional; lo notamos en la oferta. Lo que sucede no es nada que no haya pasado con otras generaciones: un gusto existente, la inmediatez, las ganas de saborearlo todo, tener todo a la mano, aquí y ahora, en tiempo real y personalizado nos lleva a una sobre estimulación pero también una elección más rica, nos da una mayor noción de control, satisfacción y convencimiento sobre todas nuestras elecciones –incluyendo lo que escuchamos, comemos y vivimos–.

Y aunque la respuesta no es tarea fácil, debemos reconocer que Toluca y Metepec lo están haciendo bastante bien, el frío de Toluca y las calles del Pueblo Mágico son cada vez más lugares que te invitan a recorrer y probar desde un buen mojito, hasta música en vivo, restaurantes con noches de jazz, conciertos como el reciente de Joaquín Sabina donde nos enseñó a negarlo todo, la exquisita Filippa Giordano, las siguientes fechas de Emmanuel, Alejandro Fernández, el Lago de los Cisnes del Bolshoi o el regreso del “CEREMONIA” en el Foro Pegaso o el “Poison Festival” 2018 y  las exposiciones temporales hacen que lo pensemos dos veces antes de tomar el coche hacia la CDMX.

Tenemos a la mano una apuesta por diversas actividades, vemos lugares que se suman y se arriesgan con un estilo fresco y escenarios cada vez más atractivos.  Ya no  necesitamos tener un Plaza Condesa o un Metropolitan para escuchar a Nacho Vegas, Joaquín Sabina y otros grandes clásicos. Tampoco otros sitios emblemáticos para ser  testigos de grandes obras de teatro o exposiciones, eso ya está pasando aquí. En cuanto a géneros, lo indie folk, rock, pop electrónico, lo alternativo y lo clásico no se quedan atrás, comienzan las noches de jazz, las librerías con buena música y las exposiciones que antes solo visitaban el MUNAL (Museo de arte nacional) o eventos que en el Auditorio Nacional, ahora también nos visitan.

Una cosa podemos tener clara: necesitas tiempo para disfrutar porque opciones hay. (Foto Gustavo Reyes Muñoz)